Estoy quebrado/a

Cuando Decides Mejorar tus Finanzas


Pasa de quebrado a organizado

Por Rafael Mejía Laureano


Al igual que cuando decidimos mejorar nuestra salud física, debemos someternos a un examen médico donde vamos a obtener un diagnóstico, el cual nos servirá como punto de partida para determinar dónde estamos parados y establecer una ruta crítica que nos llevará a donde queremos estar. En nuestras finanzas personales, la analogía aplica perfectamente. Como seres humanos con pensamientos, sentimientos y deseos cambiantes, podemos ceder ante situaciones particulares donde la razón y las informaciones que manejamos no impiden que accedamos a ese “gustico”, sencillamente “porque puedo, quiero y me lo merezco”. Sin embargo, este comportamiento, más temprano que tarde nos lleva a chocar con una realidad que finalmente no es la más deseable.

¿Comprometes tu dinero?

Ya sea que lo veamos como parte de una familia, o como principales responsables de esta, el manejo de las finanzas es parte esencial de nuestra vida cotidiana, y cada paso, cada decisión que tomamos en este sentido, tiene un impacto que se extiende en el tiempo y a nuestro alrededor. Tomemos por ejemplo cuando deseamos adquirir un vehículo nuevo, aunque tengamos uno que funciona bien, o que tenga algunos años, cedemos ante la necesidad que nos creamos de tener un mejor vehículo, por posición, imagen, alarde o para sentirnos mejor; lo interesante es que independientemente de que tengamos el dinero o debamos pedir prestado, la decisión de adquirir el vehículo te llevará a asumir un compromiso de mediano plazo en la forma de un préstamo bancario y comprometer así parte de tus ingresos mensuales, o a sacrificar otras alternativas para el uso de ese dinero que puede ofrecer mejores recompensas para nosotros y nuestras familias. Esto último se conoce como el Costo de oportunidad.


Como seres humanos, integrados a una familia y a la sociedad, tenemos el poder de cambiar, y ese poder podemos desperdiciarlo con lamentos y protestas, o podemos elegir mejorar. El concepto de la mejora continua es el que nos puede ayudar más en lo relacionado con las finanzas personales y familiares, porque sin importar que tan hundidos estemos en deudas o qué nivel de ahorro tengamos, al decidir realizar un cambio y asumir la disciplina necesaria para implementar las decisiones que tomamos a partir del diagnóstico de nuestro estado, podemos ver cambios positivos y graduales que nos llevarán eventualmente a obtener la satisfacción de cumplir nuestros objetivos y a apuntar a metas más grandes y audaces.


Así que para apoyarte en este punto de partida, al tomar la decisión de mejorar tu vida financiera, inicia haciéndote algunas preguntas que te ayudaran a entender donde estas parad@:

¿Cuál es mi objetivo financiero? Enfócate en tus principales barreras para alcanzar la salud financiera e identificar qué proporción de tus ingresos se destina por ejemplo a cubrir compromisos de deuda o de gastos que pueden ser prescindibles, opcionales o programables.


Ahora viene la parte dolorosa, ¿estás ahorrando lo suficiente? En este punto identificamos no solo la cantidad que podemos ahorrar periódicamente a partir de nuestros ingresos, sino que también podemos controlar algunos gastos de los que podemos prescindir. Recordemos las Reglas del Oro de “El Hombre más Rico de Babilonia” de George Clason: “El Oro acude fácilmente, en cantidades más importantes, al hombre que reserva no menos de una décima parte de sus ganancias para crear un bien en previsión de su futuro y el de su familia”, por lo que ahorrar un porcentaje fijo de tus ingresos se convierte en el primer compromiso que vas a hacer para mejorar tus finanzas. La norma es al menos el 10% de tu ingreso, pero comienza aunque sea con el 1% y ve incrementando a medida que vayas controlando y eliminando los gastos que consideres innecesarios en lo que desarrollas la disciplina que implica el ahorro de forma recurrente.


¿Cómo controlas tus gastos y planificas tus ingresos?

Aquí la palabra clave es Presupuesto. Si puedes explicar que parte de lo que ganas queda como ahorro, inversión o que tanto gastas, estas en el camino correcto para la salud financiera. Evalúa con prudencia tus necesidades antes de consumir y consume con frugalidad e inteligencia. Cuando hagas una compra, analiza si en realidad es algo que necesitas, y en caso de que implique montos considerables o incluso usar deuda como la tarjeta de crédito, también planifícate para hacerla. Sobre el presupuesto, proyecta tus ingresos fijos y los gastos por un plazo entre 90 y 180 días por semanas o días en días para los consumos e ingresos más cercanos. Esto te permitirá ver con anticipación como cerraran los próximos meses y tomar decisiones oportunas con respecto a los gastos que no son del todo necesarios. En este sentido, el presupuesto es una herramienta poderosa que nos permite reducir la incertidumbre con respecto al futuro inmediato.

Otra pregunta relevante va de la mano del ahorro. De tener dinero ahorrado, ¿cuánto tiempo puedes mantener tu nivel de vida y gastos actualmente con este dinero? La experiencia me ha mostrado que las posesiones materiales no dicen absolutamente nada sobre el estado real de nuestras finanzas y que la riqueza no se define por la suma de los bienes, servicios y comodidades que puedes adquirir con tu ingreso medio; es decir, que no se trata de cuánto dinero traes cada mes, sino de cuanto eres capaz de mantener acumulado y produciendo beneficios adicionales que se multiplican con el tiempo. Comienza acumulando un fondo de emergencia, el cual debería cubrir entre 3 y 6 meses de gastos, lo cual puede darte bastante tranquilidad ante la llegada de eventos adversos o tiempos de incertidumbre como los que nos ha traído la pandemia recientemente.


Finalmente, cuando de salud financiera se trata, lo curioso es que lo más importante no son las matemáticas y demás aspectos técnicos detrás de cada contrato de pagare bancario o decisión financiera. Lo más relevante para obtener tranquilidad y salud en el aspecto financiero es la persona con sus hábitos, costumbres y valores que son los que definen tu forma de trabajar, y moldean tus propósitos. Como padres, como parte de una familia y de la sociedad, tenemos el compromiso de mejorar día a día, recordando que las finanzas son solo un aspecto de la vida y que esta no se trata solo de acumular bienes y comodidades, sino del valor de cada momento, cada experiencia y la calidad de nuestras relaciones con el resto del mundo.

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